demencia

Alzheimer y vascular son cada vez más frecuentes

La vida saludable es parte de las acciones que debemos llevar a cabo para llegar a la vejez de la mejor manera posible. Las demencias como el Alzheimer y vascular son más frecuentes en el mundo de lo que parece y aún no tenemos el control sobre ello. A decir de un artículo publicado en el blog del IMSS, una de las herramientas más efectivas para reducir el deterioro cognitivo es la terapia ocupacional sumada con un correcto tratamiento farmacológico. En dicho estudio se resalta que las alteraciones en la memoria y de las funciones mentales superiores son una señal que se relaciona con el desarrollo de las demencias. Es por ello muy importante mantener la actividad física y mental, mantener a raya el azúcar en la sangre y llevar un buen control de la presión arterial. Asimismo, se ha señalado en diversos estudios el tema de mantener un peso adecuado y la compañía con otras personas o con una mascota. El aislamiento parece acelerar el deterioro mental, por lo que la socialización y realizar actividades recreativas es bueno para la salud. A veces las personas consideran que cuando alguien olvida algo, es un aviso de demencia, sin embargo esto no es del todo cierto. No todo olvido o cambio de comportamiento es demencia, pues de repente se olvidan cosas y la gente piensa “que le va a dar Alzheimer”. Es erróneo, “los olvidos esporádicos son parte de algún trastorno del ánimo, como ansiedad o depresión”.

Para la Organización Mundial de la Salud , la demencia afecta a cada persona de manera diferente, dependiendo del impacto de la enfermedad y de la personalidad del sujeto antes de empezar a padecerla. Los signos y síntomas relacionados con la demencia se pueden entender en tres etapas.

“Etapa temprana: a menudo pasa desapercibida, ya que el inicio es paulatino. Los síntomas más comunes incluyen:

“Tendencia al olvido; “Pérdida de la noción del tiempo; “Desubicación espacial, incluso en lugares conocidos.

“Etapa intermedia: a medida que la demencia evoluciona hacia la etapa intermedia, los signos y síntomas se vuelven más evidentes y más limitadores. En esta etapa las personas afectadas:

“Empiezan a olvidar acontecimientos recientes, así como los nombres de las personas; se encuentran desubicadas en su propio hogar; tienen cada vez más dificultades para comunicarse; empiezan a necesitar ayuda con el aseo y cuidado personal; sufren cambios de comportamiento, por ejemplo, dan vueltas por la casa o repiten las mismas preguntas.

“Etapa tardía: en la última etapa de la enfermedad, la dependencia y la inactividad son casi totales. Las alteraciones de la memoria son graves y los síntomas y signos físicos se hacen más evidentes. Los síntomas incluyen:

“Una creciente desubicación en el tiempo y en el espacio; “Dificultades para reconocer a familiares y amigos; “Una necesidad cada vez mayor de ayuda para el cuidado personal; dificultades para caminar; “Alteraciones del comportamiento que pueden exacerbarse y desembocar en agresiones”.

Ligas:

http://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/201906/182 https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia

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