cultura

La vejez en la cultura mexicana antigua: fragmentos

“La muerte define al antepasado, antaño, ayer y ahora…la muerte nutre en permanencia el cortejo de las almas, fuente inagotable del río de lo ancestral”. (Alain Breton, “Una infinita necesidad de antepasados)

“Escucha… esto es lo que me han contado mis abuelos, los sabios, los ancianos. Oye… éstas son las palabras de aquellos que habitan más allá del tiempo. Su voz acompaña el principio y el fin. Sus actos trascienden el acontecer cotidiano para confundirse con el mito. Sus pasos definen nuestra estancia y ser en el mundo…Los viejos conocen la verdad y la transmiten. En ellos está el recuerdo, el acto y la posibilidad del futuro. Su decir es el hilo conductor de las tramas, sus palabras colorean, aconsejan y encauzan el devenir de los mitos y de la historia”(1)

A pesar del destacado papel que desempeñaron las y los ancianos en las culturas prehispánicas como la maya, la mexica, la nahua, entre otras, hasta hace muy poco no se le había prestado atención. Para entender la importancia de los ancianos en la época prehispánica, recordemos que los dioses creadores del mundo y de la humanidad, según los mayas, eran los ancianos.

Para comprender mejor esto es útil la transcripción, te compartimos unos fragmentos del capítulo I del Popol Vuh,  el más importante de los textos mayas que se conservan, titulado Los abuelos, que en cierta parte  describe la creación del mundo y de los seres humanos.

Los primeros seres humanos que crearon, salieron defectuosos y fueron destruidos, por lo que los dioses ancianos se plantearon lo siguiente:

“…cómo haremos para formar otros seres que en verdad sepan oír, hablar, comprender lo que dicen, nos invoquen y sepan lo que somos y lo que siempre seremos en el tiempo…”

Destaca entre las fuentes el códice Matritense, sobre la vida de los ancianos:

“El abuelo de la gente es duro, recio, cano de cabeza. Ya no es de cualquier manera. Su corazón se divinizó…”

“El abuelo es amonestador, instructor. Amonesta a la gente, es gobernante de la gente. Y es apoyo de la gente, guiador de la gente. Abre los ojos de la gente, abre los oídos de la gente. Es dueño de la tinta negra, de la pintura…Tiene fama, es renombrado, es famoso. La buena abuela es sustentadora, es dadora de palo, de piedra a la gente…Es la que abre caminos a la gente, es educadora. Da inicio a hombres, es fundamento de hombres…”

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Fuentes:

(1) De la Fuente, Beatriz, “La vejez en el arte de Mesoamérica”, Arqueología Mexicana núm. 60, pp. 38-45.

(2) https://www.uv.mx/cendhiu/files/2015/06/VEJEZ-_PERSP_SOCIOCULTURAL.pdf

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